Esta noche se llevó lo poco que quedaba de mí. Esos minutos fueron eternos, infinitos. Esos minutos que ella tardó en perderse de mi vista alejándose por última vez fueron interminables. Esos minutos en los que poco a poco se iba mezclando entre cantidades de personas anónimas hasta convertirse ella misma en una; anónima y desconocida entre desconocidos, pero sobre todo una desconocida para mi. Mientras prendía mi último cigarrillo, sabía que esa era la ultima imagen que tendría de Mía, pensó, como si también esa, fuese su última noche. Tomás lo sentía así, sentía que la oscuridad de la noche lo desvanecía, lo borraba, lo envolvía.
-Me vi fuera de foco a mi mismo, como en esa película de Woody Allen que vimos el otro día. cómo será la sensación de verte y estar fuera de foco, se preguntó mientras se lo contaba. Y se lo siguió preguntando mucho después, cuando Tomás dejó de ser un momento en su vida también, y decidió irse para cambiar.
Y aunque era el instante mas intensamente doloroso, era también el mas liberador. Con esa noche, dejaría mucho, lo dejaría todo. Y sería libre. Sería Feliz. Por los dos. Tomás la estaba consumiendo en su propia locura.
-Me vi fuera de foco a mi mismo, como en esa película de Woody Allen que vimos el otro día. cómo será la sensación de verte y estar fuera de foco, se preguntó mientras se lo contaba. Y se lo siguió preguntando mucho después, cuando Tomás dejó de ser un momento en su vida también, y decidió irse para cambiar.
Y aunque era el instante mas intensamente doloroso, era también el mas liberador. Con esa noche, dejaría mucho, lo dejaría todo. Y sería libre. Sería Feliz. Por los dos. Tomás la estaba consumiendo en su propia locura.
Si cierro los ojos es casi como si estuviera ahí. Lo tenía que dejar salir. Dejarla ir, al ritmo de charlie parker.

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