Otra vez es de noche. Otra vez insomnio. Otra vez... aburrido. Otra vez zaping. De repente, dijo Tomás muy entusiasmado, ya estando totalmente desahuciado de la oferta nocturna de la pantalla... la luz al final del túnel... lo único que logró que la noche valiera la pena. Ya no importaba después de eso. Todo era bueno. Todo era paz. Había sido feliz.

Estaba en presencia de la reunión.
En esta esquina, de elegantísimas y largas túnicas doradas, de característico jopo negro azabache Colibrí... desde las calientes arenas de la India. Deepak, “el Mesías de Arabia”, Chopra!

Tomás acentuó sus palabras, se tomaba una pausa adecuada de suspenso y descanso mientras encendía el cigarrillo que había puesto en su boca segundos antes.

Y en ésta esquina, de planchado traje sport blanco y alpargatas al tono al mejor Don Jonhson de Miami Vice. De prominentes y rubias entradas cual Larry de los tres chiflados... hace una seca a su cigarrillo- Boy “mr. Sheefeld” Olmi! Después, todo fue silencio.
Florián se dejó caer sobre el respaldo de sillón. Se puso una mano en la cara. Ernesto lo miraba y sentía que su cara debía tener la misma expresión que Florián. Chopra–Olmi. -Fue demasiado no? imagínense como estaba yo, dijo Tomas. Me quedé absorto (y nunca digo absorto) y miré a mi alrededor y no había nadie para compartirlo!
Florián se reincorporaba de a poco. Respiraba pausado. Sus ojos continuaban grandes, completamente wide open. Ernesto se prendía un cigarrillo.

Mía los miró a todos sin mucho interés y pregunto ¿quién es Chopra?- La carcajada duró minutos.
Mía los miró a todos y dijo, ustedes tres son unos boludos. Besó a Tomás. Me voy a la cama; no te demores. Ya voy, dijo él. Florián... te quedás ahí, no? no puedo hacer mas contestó

Florián seguía en el sillón. Lo había intentando, levantarse, ir al baño y lavarse la cara, prender un cigarrillo, cambiar el disco, hacer café, armar otro. Lo había intentado. Seguía en el sillón sin poder creerlo.